sábado, 14 de mayo de 2011

Las vidas de Lucía - cuentos

A continuación pego aquí una serie de cuentos con un mismo personaje central: Lucía, de 15 años. Estos cuentos fueron utilizados hoy para trabajar con las chicas de 13 a 15 años en el marco del proyecto de Extensión Universitaria "Conocernos, para ser libres", como disparador de una charla sobre Sexo, Sexualidad y Género.
Los escribí yo, salvo el último, que fue escrito por Faty.

Las Vidas de Lucía

Lucía I

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

Todos los días, al salir el sol, toma un desayuno de leche y pan. Luego camina hasta el campo donde le toca trabajar ese día, con sus padres y sus hermanos mayores. Sus ásperas manos están acostumbradas a las herramientas de campo y al trabajo en la tierra. No sabe leer; nunca le hará falta.

En invierno el sol del mediodía es una bendición; en verano muchas veces sufre de mareos por el calor.

El único día que rompe su rutina es el domingo. Se arma la feria en el pueblo y todos se encuentran allí; la tarde termina con un baile donde todos los jóvenes y viejos participan.

Le gusta cantar mientras trabaja; sueña con un día en que ese muchacho que ve los domingos se anime a proponerle casamiento; ya está en edad de ser madre.


Lucía II

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

Todos los días, bien temprano, se levanta y va hasta la parada del micro. El timbre de la escuela suena a las 7:30hs, y allí está Lucía sentada, esperando su primera clase con cierto aburrimiento. La mañana pasa, con algunos recreos para cortar el sueño. Le gusta estudiar geografía, pero no se lo dice a nadie para que no le digan que es “traga”.

A la tarde se junta con sus amigos. En invierno la mayor parte del tiempo ven tele y charlan, pero cuando hace un poco más de calor salen a la plaza a tomar mate.

No se lleva bien con su padre y su madre; siempre quieren que estudie más, a pesar de que ella nunca repitió un año. No entienden nada de lo que le pasa.

La mayor parte del tiempo trata de pasarlo con su mejor amiga, aunque a su mamá y a su papá no les agrada mucho. Ella siente que la quiere mucho a Catalina y no quiere estar con nadie más; hace poco estuvieron dándose piquitos, cosa que le gustó mucho pero la dejo pensando. No sabe que es lo que pasa.

No tiene idea si cuando termine el secundario seguirá una carrera o buscará trabajo; todavía falta mucho para eso.



Lucía III

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

Los días de sol, ni bien termina de amamantar, deja a sus dos niños con las ancianas y sale a cazar con sus hermanas. A mediodía, si tuvieron suerte, vuelven a cocinar; si no, recolectan algunos frutos para no pasar hambre. Los hombres de la tribu se han alejado en busca de nuevas tierras donde establecerse en invierno. Los niños mayores son los encargados de buscar leña.

Los días de lluvia se queda en la cueva de la tribu y se dedica sus niños y a hacer cestas. También a afilar sus armas y cortar pieles para hacer ropa.

Por la noche cuentan historias cerca de la hoguera. Lucía añora a su compañero, pero trata de no pensar mucho en eso; sólo el gran espíritu sabe si volverá o no.

Ha encontrado en el bosque unos cachorros de lobo. Los ha llevado a la cueva para que jueguen con los niños y piensa que, cuando crezcan, cazarán juntos.


Lucía IV

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

A la mañana cuida a sus hermanos más chiquitos, mientras los del medio se van a vender encendedores y medias al centro de la ciudad. A la tarde los deja con la tía y se va a su trabajo: cuida unos chicos que viven en un departamento del centro. Los lleva a la plaza, les da la leche a la tarde y cuando llegan los padres ella se va a su casa.

Antes de llegar a su casa, se ve a escondidas con su novio. Él es bueno, pero no le gustan los amigos con los que se junta; andan en algo raro.

Su madre siempre llega muy cansada de limpiar casas. Su padre no está nunca, y ella lo prefiere así, ya que siempre se pelean.

Está preocupada porque tiene un atraso... y si estuviera embarazada todo cambiaría; no sabe si quiere tener un bebé todavía.


Lucía V

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

Se levanta cuando suena el despertador, casi a mediodía, y va a desayunar con su padre y su compañero. Luego se conecta a su computadora, baja los deberes de la escuela virtual y comienza a hacerlos antes de la hora de conexión en video.

Discuten en el aula virtual sobre historia del siglo XXI, sobre astronomía o sobre lo que toque ese día. La profesora hoy se ha pintado el pelo de azul y sus ojos parecen como de mosca. Para no ser menos, ella con un click se pinta la piel a rayas amarillas y negras, y se pone alas de avispa. Sus amigos le dan puntos de popularidad por su aspecto.

A la tarde se junta con otros jugadores en una sala sensorama de Guerra Galactica contra Cylones 4D, y Lucía comanda un escuadrón de naves cazas Vipers.

Cena sola en su cuarto, cuyas paredes son pantallas donde se encuentran sus amigxs, y juntos escuchan música y charlan a veces hasta el amanecer. Otras veces se comunica por privado con alguna chica o algún chico por privado y se encuentran.


Lucía VI

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

Se casó hace poco menos de un año con un comerciante rico de 40 años. Él está todo el día en el negocio y Lucía haciendo las tareas de la casa. A él le gusta la comida bien servida y un hogar impecable; Lucía se esfuerza por complacerlo y estar siempre bien dispuesta a lo que él necesite.

Acaba de tener su primer bebé. Su madre viaja y se instala en la casa con ellos unas semanas; duerme en el cuartito del fondo de la casa para no molestar a su esposo. Se quedará hasta que ella se reponga y pueda retomar sus tareas con esta nueva responsabilidad que es criar su primer hijo. Su madre le cuenta historias de cuando ella, la menor de doce hermanos, nació. No todos sobrevivieron, y ella estuvo a punto de morir varias veces, pero ahora dice, mirando a su nieto, que vale la pena.

Lucía se pregunta si sobrevivirá a tantos partos como su madre. Ojalá sea fuerte y pueda darle muchos hijos a su esposo.


Lucia VII

Lucía, de 15 años, vive con su familia.

Se mira al espejo y no se ve Lucía. Su familia siempre le dijo “Pepo”, y en su DNI aparece un nombre por el cual solo en la escuela le decían, pero ella se siente Lucia.

Hace ya mucho tiempo que ve que le pasa algo a su cuerpo, y no le gusta. El cuerpo que ella quiere no sabe como darle forma.

Su familia trata de no hablar del tema, no se meten mucho en sus cosas. Sale con sus amigas a comprarse ropa ya que es mas fácil que ir sola, porque sino no la dejan entrar a negocios de chicas.

Esta pensando en ir a un médico para saber que puede hacer para verse como ella se siente, Lucía.

2 comentarios:

  1. Im-pre-cio-nan-te! Un buen maestro solo explicita lo que el alumno ya sabe...

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